
Aprobó una modificación de una ordenanza, que duplica las sanciones a los comercios y agrega la clausura de cumplimiento obligatorio. Buscarían crear licencias especiales para quienes quieran expender.
El Concejo Deliberante aprobó ayer una ordenanza que endurece al extremo las sanciones por venta de alcohol a menores de edad.
El proyecto, presentado por Gustavo Valdés y que fue convertido en ordenanza, endurece las multas que e aplican a quienes venden bebidas alcohólicas a menores, y eliminan la posibilidad de que los juzgados de faltas atemperen la sanción con los descuentos por pago voluntario o similares.
Pero más allá de la norma en sí misma, lo más fuerte surgió de la intervención de Valdés al momento de fundamentar su proyecto: aseguró que éste debe ser el primer paso hacia una regulación total de la venta de bebidas alcohólicas, que debería implicar una licencia especial (como en Estados Unidos), para regular por completo su comercio y evitar las “graves consecuencias sociales que el consumo por parte de menores tiene”.
El concejal aseguró que el endurecimiento de las penas debe ir de la mano de controles, pero también de toma de conciencia de los padres. “Fueron padres los que pidieron que nos ocupemos de esto, teniendo en cuenta que no sólo menores de 18 años, sino directamente niños de menos de 14, compran y consumen alcohol, con las graves consecuencias que tiene esto en el desarrollo”, destacó y dijo que debe retomarse la idea de que los padres sean responsables ante este tipo de conductas, “pero no sólo imponiéndoles multas, sino realizando trabajo comunitario y asistiendo a clases en las que se les informe de las graves consecuencias que esta conducta autodestructiva tiene en los niños y en la sociedad”.
Valdés señaló que “no venimos a prohibir la venta a menores, proque ya está prohibida, ni a prohibir el consumo de alcohol en espacios públicos, porque también está prohibido. Lo que estamos haciendo es marcar nuevamente la necesidad de que las normas se cumplan, porque, por diferentes motivos, no sólo los menores consumen, sino que, sobre todo fuera del casco céntrico, los comercios venden indiscriminadamente alcohol a quien se presente. Los comerciantes apuntan al lucro inmediato y la sociedad se queda con el daño permanente”, arengó.
La nueva ordenanza establece que los comercios que violen la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas a menores serán sancionados con 100 a 300 unidades de multa (litros de combustible) y 30 días de clausura de cumplimiento obligatorio, duplicándose en el caso de reincidencia y sin posibilidad de reducción de ningún tipo ante los juzgados de faltas.
Lo que no dijo Valdés es si intentará ajustar la regulación presentando él mismo un proyecto de cereación de licencias especiales para la venta de bebidas, o si esperará a que alguno de los ediles que tomarán la posta después del 10 de diciembre debería hacerse cargo de la propuesta.
Viernes, 16 de octubre de 2009