Rosa Candela Santa María (24) era chofer de aplicación.
Un joven subió al vehículo, le disparó y escapó.
Junto al cuerpo se halló la caja vacía de una pistola.
Una joven de 24 años que trabajaba como chofer de aplicaciones de viajes fue asesinada de un disparo en la cara, en el interior de su auto, en González Catán, partido de La Matanza. Se trata de Rosa Candela Santa María (24), a quien, según su familia, la mataron "por dos monedas". La Policía investiga el vínculo de la víctima con el asesino.
Según las fuentes consultadas por Clarín, el hecho ocurrió este sábado a la madrugada, en las calles Coronel Ramos y La Bastilla, de González Catán, donde los efectivos de la comisaría local, alertados por disparos en el lugar, hallaron a la víctima tirada sobre los asientos delanteros de un Fiat Cronos negro, con una herida de arma de fuego en la cara.
Al arribar el personal médico en una ambulancia constató que la joven ya estaba muerta.
Un dato que llamó la atención de los detectives es que en el piso del auto -estaba a nombre de Santa María- encontraron del lado del acompañante tirada la caja vacía de una pistola Taurus calibre 9 milímetros. En el vehículo no encontraron la billetera de la víctima. Tampoco su teléfono iPhone, que luego fue hallado en su domicilio.
Rosa Candela Santa María (24) era chofer de aplicación y fue asesinada en La Matanza.Rosa Candela Santa María (24) era chofer de aplicación y fue asesinada en La Matanza.
El vínculo con el asesino
Desde las 8 de la mañana y hasta entrada la tarde, familiares, amigos y vecinos de Candela se juntaron a protestar en la ruta 3, a la altura de la avenida Pedro Russo. El humo negro de las gomas encendidas cubría al grupo, que levantaba carteles hechos a mano con una frase repetida: “Justicia por Candela”. Eran letras pintadas a las apuradas, con la urgencia de quienes sienten que la justicia no llega. Entre motos que circulaban de un lado al otro y los neumáticos ardiendo, la bronca se mezclaba con el dolor.
La mamá de Candela en el reclamo. Foto: Fernando de la OrdenLa mamá de Candela en el reclamo. Foto: Fernando de la Orden
La familia señalaba como sospechoso a Rodrigo López, apodado “Piñón”, de 24 años. “La mataron por dos monedas”, dijo la madre, Claudia, entre lágrimas y cansancio a Clarín.
En la causa interviene el personal de la Fiscalía de Homicidios de La Matanza. Fuentes judiciales confirmaron a Clarín que cuando quisieron detener al sospechoso en la casa de un pariente, en Virrey del Pino, López se disparó y se suicidó. Hay un vecino de testigo.
Horas antes de morir, "Piñon" alertó por Facebook, mientras los familiares de Candela protestaban en la ruta. "Todos dicen que fui yo el que mató a Candela era mi amiga piensan que yo voy hacer eso. El que fue, fue el Pitu el hermano de pompi. Y ahora fui yo el culpable yo no tengo nada que ver", escribió.
Publicación de Rodrigo "Piñon" López horas antes de sucidarse. Publicación de Rodrigo "Piñon" López horas antes de sucidarse.
Según pudo saber Clarín, investigan el vínculo entre Candela y López. Se estableció que el presunto autor del crimen estaba vendiendo un arma en redes sociales y que la víctima vendía municiones.
Así se determinó a través de la declaración de un testigo de 21 años, que contó que el 28 de agosto le había comprado a Santa María dos cajas de balas calibre 9 milímetros por $140.000, operación que pagó a través de una transferencia a la cuenta de Mercado Pago de la madre de la joven. Explicó también que la conoció a través de López, el cual se presentaba como familiar de la víctima.
El arma de fuego utilizada por López no tenía impedimento legal al momento de su incautación. Además, de acuerdo con los registros, el homicida carecía de antecedentes penales.
La protesta de familiares y amigos de Candela por su asesinato. Foto: Fernando de la OrdenLa protesta de familiares y amigos de Candela por su asesinato. Foto: Fernando de la Orden
Candela era la menor de cuatro hermanos. “Solo tenemos mamá, porque mi papá falleció el año pasado”, cuenta Samantha, su hermana. “Ella siempre fue trabajadora, nunca necesitó nada de nadie. Primero se compró una moto, hacía Uber en moto. Después vendió la moto, entregó, juntó, y se metió en un plan cero. A los cinco meses se lo dieron. Empezó a hacer Uber y DiDi en el auto”.
El sueño de Candela era terminar de pagar ese vehículo y dar el siguiente paso: un terreno propio. “Ella me decía: ‘Estoy esperando terminar de pagar el auto para meterme en un crédito y comprarme un terreno’. Era muy solitaria, pero re compañera. Cien por cien compañera. Llamabas a cualquier hora y estaba ahí”, recuerda Samantha. “Me sacaron la mitad de mi vida”, sintetiza.
Los carteles para pedir justicia por Candela. Foto: Fernando de la Orden Los carteles para pedir justicia por Candela. Foto: Fernando de la Orden
Testigos y cámaras de seguridad
"Hay tres testigos que dijeron que lo vieron (al sospechoso) salir corriendo. Las cámaras muestran cuando llega el auto, pone balizas. Sube el joven y a los dos minutos sale corriendo", dijo a este medio un investigador.
Según el detective, el lugar donde ocurrió el hecho fue frente a la casa del acusado, quien utiliza la vivienda como "aguantadero".
La foto de Candela, la joven asesinada. Foto: Fernando de la Orden La foto de Candela, la joven asesinada. Foto: Fernando de la Orden
La fiscalía descartó que al momento del crimen la joven estuviese trabajando en un viaje de aplicación. A esto se le suma que Uber indicó que el último viaje que la chica hizo por esa aplicación fue el 22 de agosto, al tiempo que DiDi registró la última actividad de Santa María el viernes a las 13.30.
Candela recibió un solo disparo en la cara. Candela recibió un solo disparo en la cara.
A su vez, los investigadores ya solicitaron informes al Renar para saber si era legítima usuaria de armas de fuego.
Además, la autopsia determinó que recibió un solo disparo que ingresó por el pómulo derecho y salió por el lado izquierdo.
La última noche
Soledad, amiga cercana, fue la última en verla con vida. “Me dijo: ‘Ahí vengo’. Eran las doce menos veinte. A las doce la llamo porque sabía que no tardaba, pero no atendía. Le ponía ‘¿Qué onda?’, ‘¿Estás bien?’. Le mandaba mensajes, la llamaba, nada. Y ahí me agarró un ataque de pánico. Yo la esperaba, pensé que capaz se sentía mal y se fue a la casa. Pero no”, dice a este diario en el medio de la protesta.
Candela había dejado de trabajar temprano. No solía seguir de noche por miedo a la inseguridad. Ese jueves, sin embargo, aceptó llevar a alguien del barrio. “Ella conocía al chico, pero de vista. Le dijo que lo llevara unas cuadras porque no conseguía remís. Donde la mataron es un lugar lleno de casas de transas y cocinas de cocaína. Es muy pobre, muy peligroso”, explica Samantha.
Reclamo en la calle
El corte en ruta 3 empezó temprano. “Estamos acá porque si no, no pasa nada. Si no cortamos, no nos escuchan”, dijo Claudia, la madre. “Todos saben dónde vive el asesino, saben de la banda de Piñón. Pero la policía no hace nada. Tienen que esperar una orden para allanar. Mientras tanto, él está suelto”, sostuvo.
La tensión con las fuerzas de seguridad se hizo sentir. “Nos apuntaron, nos amenazaron. Quisieron reprimir, pero al final se calmaron y se fueron”, contó Claudia. “Acá seguimos, porque queremos justicia. Todos lo saben: dónde vive, con quién anda. Lo saben, pero no lo agarran”, dijo.
“Candela era muy querida, tenía muchos amigos. Todo el mundo la quería. Por eso estamos acá. No queremos que quede en la nada --agregó la madre--. Ella confió, y por eso salió. Y así me la mataron”.
Domingo, 31 de agosto de 2025